
Durante la sesión de la Comisión de Estupefacientes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebrada en Viena, el gobierno de Estados Unidos lanzó una fuerte acusación contra China. Las autoridades norteamericanas señalaron a Beijing de tolerar que su industria química establezca vínculos comerciales con los cárteles del narcotráfico, facilitando el suministro global de precursores para fabricar fentanilo.
Sara Carter, directora de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas de Estados Unidos, advirtió ante la comunidad internacional que los grupos criminales han iniciado una auténtica “guerra química”. La funcionaria fue tajante al catalogar a este opioide sintético —50 veces más potente que la heroína— como un “arma de destrucción masiva”, recordando que tan solo el año pasado cobró la vida de casi 80 mil estadounidenses por sobredosis e intoxicaciones.
En su intervención, Carter desglosó las principales preocupaciones de Washington respecto a esta crisis transnacional:
- Falta de regulación en Asia: Denunció que los débiles controles de exportación y la aplicación laxa de la ley en China permiten la producción y envío de millones de toneladas de precursores químicos hacia América.
- Doble rasero comercial: Criticó el contraste en las políticas del país asiático, ya que mientras aplican regulaciones sumamente estrictas sobre la exportación de tierras raras (afectando a industrias tecnológicas legítimas), descuidan el rastreo de sustancias peligrosas.
- Ofensiva en el hemisferio occidental: Destacó que varios países de la región han intensificado su cooperación en seguridad. Como grandes ejemplos de esta estrategia, aplaudió la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro —actualmente preso en Nueva York— y el abatimiento de “El Mencho”, líder del Cártel Nueva Generación.
- Solidaridad con México: Aprovechó el foro para expresar sus condolencias al gobierno y al pueblo mexicano por las víctimas de la ola de violencia que se desató tras la caída del capo criminal.
Para cerrar su participación, la representante estadounidense urgió a los países miembros a endurecer las medidas conjuntas. Subrayó que el combate frontal no debe limitarse al trasiego de estupefacientes, sino que debe enfocarse en asfixiar los mecanismos financieros de estas organizaciones que buscan desestabilizar a los Estados.