
Trascendió en reportes recientes que la diputada Laura Ballesteros, representante de Movimiento Ciudadano, impulsó una modificación a los artículos 52 y 56 de la Constitución. El objetivo es forzar a diputados federales y senadores a cumplir con una carga laboral de 48 horas a la semana, la cual se reduciría a 40 horas en el año 2030 para empatar con la reforma aprobada para los trabajadores mexicanos.
Según informaron medios nacionales, la legisladora reclamó que el Congreso debe ser el primero en poner el ejemplo. Criticó que los representantes exijan a la población jornadas extensas mientras ellos asisten al recinto apenas un par de días consecutivos y toman el resto de la semana como descanso.
Para garantizar que la medida no quede en letra muerta, el proyecto plantea reformar la Ley Orgánica del Congreso y su reglamento interno. Se estipula que habrá recortes proporcionales al sueldo y otras prestaciones de quienes incumplan. Las horas de trabajo tendrán que ser comprobadas mediante reportes que avalen la presencia en el pleno, comités y el tiempo dedicado a la discusión y análisis de leyes.
Ballesteros justificó esta exigencia revelando que más del 30 por ciento de los diputados en funciones no han redactado ni una sola iniciativa. A esto se suma que en cada asamblea falta alrededor del 20 por ciento de los legisladores, abusando además del formato semipresencial durante las sesiones de los miércoles.
En un eje paralelo, la propuesta incluye una reforma electoral para frenar la intervención del crimen organizado en las votaciones mediante una vigilancia en tiempo real. Esta normativa ante el INE prohibirá estrictamente el uso de dinero en efectivo, fondos extranjeros o ilícitos. Todo recurso para campañas deberá ingresar por el sistema financiero, no será deducible de impuestos y se mantendrá bajo estricta confidencialidad para fines de auditoría.