
Ante el temor de una crisis energética global detonada por el conflicto armado en Medio Oriente, la presidenta Claudia Sheinbaum garantizó que no habrá aumentos en el precio de la gasolina en México. Durante su conferencia matutina de este lunes, explicó que el gobierno federal cuenta con las herramientas financieras necesarias para contener cualquier impacto negativo en los bolsillos de los ciudadanos.
Para blindar la economía nacional, la mandataria detalló que se recurrirá al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). Este gravamen funciona como un mecanismo de estabilización: cuando los precios internacionales del crudo se disparan, la administración reduce o subsidia el impuesto para mantener estable el costo del combustible al consumidor final.
Sheinbaum recordó que esta estrategia ya probó su eficacia durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, cuando se activó en 2022 para amortiguar los efectos económicos de la guerra en Ucrania. Para adelantarse a la actual coyuntura, confirmó que hoy mismo sostendrá una reunión de evaluación con funcionarios de la Secretaría de Hacienda para aplicar este subsidio protector en caso de ser necesario.
La preocupación por un encarecimiento generalizado de los energéticos obedece a la rápida escalada de las tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán. Actualmente, el mercado petrolero internacional resiente graves presiones debido a los siguientes factores:
- Bloqueo comercial: Irán impuso un cierre de facto en el estrecho de Ormuz, una ruta marítima crítica por donde transita habitualmente la quinta parte de los hidrocarburos consumidos a nivel mundial.
- Disparo del crudo: Ante la incertidumbre y la amenaza de desabasto, el barril de petróleo intermedio de Texas (WTI) registró este lunes un alza fulminante del 12 por ciento, cotizándose hasta en 101.88 dólares.