El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó que sus Fuerzas Armadas han hecho uso, por primera ocasión en la historia, de los misiles de ataque de precisión de largo alcance (PrSM). Según informaron medios internacionales, este armamento de nueva generación se estrenó en el marco de la guerra contra Irán, otorgando una capacidad de impacto profundo en el campo de batalla. [Diagram of Precision Strike Missile (PrSM) versus Army Tactical Missile System]

Desde su sede en Florida, el organismo castrense difundió imágenes de la denominada Operación Furia Épica. El almirante Brad Cooper, titular del CENTCOM, aplaudió a sus tropas por emplear esta innovación para doblegar al enemigo. Trascendió en reportes recientes que estos proyectiles, cuyas primeras pruebas se anunciaron en abril de 2025, forman parte de una estrategia de modernización del Pentágono para reemplazar al Sistema Táctico de Misiles del Ejército, ofreciendo una letalidad superior.

En paralelo, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, reveló la incorporación de bombas de gravedad de precisión al conflicto, destacando que Estados Unidos cuenta con un arsenal prácticamente ilimitado. A cuatro días de iniciadas las hostilidades, el funcionario aseveró que Washington está ganando contundentemente. La ofensiva, iniciada el sábado, resultó en la muerte del líder supremo iraní, Alí Jameneí, parte de su cúpula militar y cientos de personas, mientras que Teherán ha respondido causando la baja de seis soldados estadounidenses.

Hegseth dimensionó la magnitud de la campaña al explicar que el poder aéreo actual duplica al desplegado en Irak en 2003 y es siete veces más intenso que los bombardeos a plantas nucleares iraníes ocurridos en junio de 2025. Por su parte, el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor, detalló que la táctica ya pasó de ataques deliberados a larga distancia a ejecuciones de precisión directamente sobre territorio de Irán.

Finalmente, el presidente Donald Trump advirtió que la ofensiva durará varias semanas más con la finalidad de desmantelar por completo las instalaciones nucleares, la Marina y el programa de misiles iraní, anticipando que una gran oleada de bombardeos se aproxima muy pronto.