
El gobierno de Catar instó este martes a las representaciones diplomáticas de Estados Unidos e Irán a retomar las negociaciones en la ciudad de Islamabad, buscando alcanzar una solución integral que permita la reapertura segura del estrecho de Ormuz. El portavoz del Ministerio de Exteriores catarí, Majed al Ansari, confirmó que su administración mantiene contacto permanente con Pakistán para apoyar los esfuerzos de mediación internacional tras el cierre temporal de las primeras rondas de diálogo sin un acuerdo definitivo.
Las autoridades cataríes enfatizaron que el futuro de esta vía marítima clave no debe decidirse de manera unilateral ni utilizarse como herramienta de presión. Para garantizar la viabilidad del tránsito internacional de hidrocarburos, el bloque del Consejo de Cooperación del Golfo plantea las siguientes exigencias fundamentales en la mesa de negociaciones:
Consolidar primero el alto al fuego que entró en vigor recientemente y transformarlo en una paz duradera.
Permitir la reanudación de la navegación comercial por el estrecho de manera inmediata y sin condiciones impuestas.
Incluir obligatoriamente a los países ribereños exportadores de energía en el diseño de un acuerdo marítimo final.
Impacto económico y rechazo a los rumores financieros
El conflicto bélico desatado a finales de febrero ha generado severas afectaciones económicas para Catar y sus socios comerciales, incluyendo a las naciones de Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Omán. El bloqueo comercial orquestado por Irán ha paralizado el flujo de una quinta parte de las exportaciones mundiales de gas y petróleo, desestabilizando gravemente las cadenas de suministro globales y disparando los costos de la energía a niveles críticos.
Adicionalmente, el vocero del Ministerio de Exteriores de Doha aprovechó la rueda de prensa para desmentir rotundamente las acusaciones que circulaban en diversos medios internacionales sobre presuntos acuerdos financieros secretos con la República Islámica. Al Ansari calificó como falsas e inaceptables las especulaciones que sugerían que el gobierno catarí había pagado recursos económicos a Irán a cambio de evitar ataques directos contra su infraestructura energética, reafirmando la postura de neutralidad y diplomacia transparente de su nación.